Por suerte existen buenas personas - Alberto Romero Gil
86
post-template-default,single,single-post,postid-86,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-4.1,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive

Por suerte existen buenas personas

No se si son Santos o mártires, pero lo que no cabe duda es que son excelentes personas. El equipo que se encuentra a la cabeza de la asociación con mucho esfuerzo, generosidad, ilusión, voluntad, bondad y sobretodo amor por el arte y los artistas, cada año concentran las energías suficientes para superar todos los obstáculos que se les presentan y poder así desarrollar multitud de actividades culturales que enriquezcan el panorama cultural de esta ciudad.

Son numerosas actividades que organizan tanto para sus socios como para el resto de artistas y ciudadanos, como la Colectiva, los viajes culturales, la Bienal, talleres, gestión de exposiciones y muchas más cosas que organizan con una gran cantidad de horas altruistamente dedicadas, e incluso añadiendo dinero de sus bolsillos, pero aun así tristemente suelen recibir críticas injustas y malintencionadas.

Cada año la colectiva se convierte en su talón de Aquiles, sea por la calidad, o por el jurado, siempre hay que criticarlos. Desengañémonos, la colectiva es lo que es, y si alguien quiere que sea algo más, pues que participe, que los árboles no dan fruta si no se les riega. Por que para que una exposición tenga calidad, primero la tienen que tener las obras allí expuestas, por lo tanto la responsabilidad recae sólo en nosotros.

A mi modo de ver ellos son los menos culpables, seamos justos, sólo gestionan, ya somos todos grandecitos para diferenciar entre organizadores y jurado. Y si alguna vez el jurado ha cometido una injusticia, que lo ha hecho, pues hay que estar a la altura y darle la importancia que tiene. Cuando uno esta seguro de su obra y de su carrera profesional, el criterio subjetivo de seis personas no debería convertirse en un drama, y desde luego no deberían cobrar justos por pecadores.

Lo que pasa es que los artistas solemos caer muy pronto en la egolatría, el narcisismo, la comodidad y la falta de autocrítica, cometiendo el gran error de empobrecernos por no querer mirar más allá de nuestro ombligo, pero por suerte el tiempo coloca a cada uno en el pedestal que le corresponde.

¿Alguien se ha preguntado que nos quedaría si el Sant Lluc desapareciese?, quizás los que más los critican se quedarían todavía más huérfanos en esta ciudad, que ya es decir.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies